La gente que no
coincide con las ideas políticas de un joven siempre suele repetir el famoso
mantra de “solo puedes hablar de lo que has oído en tu casa”. Curioso, en mi casa no
supe de la existencia de la República hasta que yo no tuve el suficiente uso de
razón como para preguntar por lo que era. Nunca me ocultaron información, pero
tampoco me influyeron en nada. De niño no ves la importancia de los
acontecimientos políticos de tu país, pero como yo siempre fui, en palabras de
algún que otro profesor, un niño muy “movido” (aunque yo prefiero autodenominarme
como un hiperactivo curioso y preguntón) en mi cabeza más de una vez me rondó
una gran pregunta: ¿Por qué el rey es rey?
Y es que esta pregunta
tan simple que cualquier chiquillo con algo de uso de razón puede formular es
la base para destruir cualquier forma de monarquía. El rey es rey porque tuvo un
padre que fue rey y porque el apellido que suele seguir a su nombre dicta que
es de “sangre real”. Ah, y porque no solo su sangre es real, sino también lo
son sus células sexuales, ya que tiene el don de transmitir esa realeza a toda
su descendencia. ¡Qué envidia! Ya quisieran muchos tener ese gran don de
fertilidad. En definitiva, el rey es rey porque sí, porque siempre ha sido así.
Y en este punto muchos
defensores de la valerosa monarquía me dirán: “Pero Pablo, nuestro antiguo rey,
Juan Carlos I, devolvió la democracia a este país maltrecho y malherido por años
y años de dictadura”. Cierto, amigo monárquico, pero no debemos olvidar tampoco
que ese pequeño hombrecito real llegó otra vez al trono español por imposición
de cierto gordo bajito que se encargó de reprimir duramente la libertad de los
españoles durante 40 años. Ah, vaya, si era a esa dictadura a la que te
referías. Es cierto, contribuyó a devolver la democracia, pero gracias a esa
educación tan laica que he recibido (sin crucifijos encima de las pizarras o
fotos de feos personajes a colocadas a los lados) he podido desarrollar una
grandiosa memoria histórica. Esa memoria que me recuerda que el abuelo de Juan
Carlos, Alfonso XIII, apoyó otra dictadura fascista dirigida por Primo de
Rivera, también recuerdo el lento desarrollo de la industria durante el siglo XIX por culpa en gran parte de la monarquía, la intrusión
de la Iglesia Católica en la mayor parte de las actividades políticas del país,
la agricultura latifundista e improductiva dirigida por los “grandes de España”,
el abuso de aquellas colonias que perdimos en un pequeño gran desastre del 98…
Por mencionar algunas de las cosas más destacables.
Una época de ilusión,
de desarrollo de la cultura, el arte separadas de las viejas tradiciones y
religiones que frenaban (y que más tarde frenaron) la verdadera esencia del
español. Puede ser que en parte haya mitificado a la República, pero yo solo sé
lo que he leído y estudiado. Sé que antes de haber refugiados sirios hubo
refugiados españoles, que no fueron perseguidos por el bando republicano. Sé
que los mejores pensadores y artistas de una de las épocas más florecientes de
la cultura española tuvieron que exiliarse, aunque algunos ni siquiera tuvieron
esa suerte, ¿verdad Federico? Otros decidieron cambiar los naranjos y la hierbabuena
por una fosa común, la guitarra por un fusil y la arena por balas.
Cuando yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.
Cuando yo me muera,
enterradme si queréis
en una veleta.
¡Cuando yo me muera!
Una cosa sí que puedo afirmar con
seguridad, el 14 de abril de 1931 la gente salió a las calles al grito de “¡Viva
la República!", pero el 19 de mayo de 1939 lo único que desfilaba por la capital
eran los alientos helados de una población sin esperanza. Ah, y también muchas
botas de militares pretendiendo dar una esperpéntica imagen de grandeza, se me
olvidaba.
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
Antonio
Machado, Campos de Castilla.