Ser gordo, qué problema más grave (peor aun si eres mujer). “Pero
es que la salud es lo más importante bla bla bla”. Curioso que un tema que en
el 99% de los casos es estético se trate bajo el gran amparo de la salud y la
medicina. Mucho nutricionista suelto pero muy pocos títulos de nutrición veo en
esta sociedad tan inculta y a la vez tan “leída”. “Pero los estudios científicos
que salen en esos telediarios tan transparentes y buenos dicen que la obesidad
es la enfermedad del siglo XXI”, vaya, ¡qué fácil es sentarte a escribir
noticias en la redacción de un medio de comunicación diciendo siempre “jo, es
que esto está muy mal, hay que denunciar estos casos”. ¿Nos limitamos solo a
denunciar lo que pasa o mejor buscamos los problemas y las soluciones? No sé,
yo prefiero evitar que mueran más mujeres asesinadas por la violencia de género
a simplemente decir lo mal que está que un marido mate a su mujer e hijos.
Puede que la obesidad vaya cada vez más en aumento, pero también puede que
muchos de esos casos se den por falta de tiempo a la hora de cocinar por
jornadas de trabajo abusivamente extensas, por desconocimiento total de una
nutrición sana (cosa que no se enseña en otro sitio que no sea tu casa, si
acaso)... etc.
Eso desde el tema de la salud (¡oh grandiosa salud, qué bien nos
vienes cuando nos interesa!), ¿pero y la estética? ¿No será más bien que en
esta sociedad basada en las apariencias y en el culto al cuerpo es algo
repugnante ver a alguien con una silueta “fea”? Ojalá todas esas personas que
critican (siempre desde la salud, claro está) la obesidad sientan el acoso
social que se vive cuando te “sobran kilos”. Primero ese acoso empieza por los mass media: revistas, programas
de televisión, youtube... No hay más que ver el último anuncio de “El Corte
Inglés”. ¿De verdad la gente cree que ver a esas muchachas con claros indicios
de trastornos alimenticios es mucho más bonito y alegre que ver a alguien gordo
en la playa? Vaya, entonces la escuela de modelos más antigua de Europa se creó
en Polonia y se llamaba Auschwitz. Después, llega el entorno más cercano:
amigos que te dan consejos siempre desde el cariño y porque les importas (a
veces incluso parejas, que este es uno de los casos más graves), familiares,
compañeros de trabajo o escuela... El que una persona empiece a sentir asco por
su propio cuerpo no empieza en su mente, sino que la mayoría de las veces es un
reflejo provocado por el rechazo de los demás. Notar que no gustas a la gente,
que todos te miran, que si vas a una playa o piscina vas a sentirte juzgado/a,
que tu misma pareja no te desee físicamente.
Estoy harto de tener que aguantar vídeos como el de un puñetero “influencer”
(como así los llaman ahora) titulado precisamente “Queridas personas gordas” en
el que tiene la cara de creerse con el poder suficiente como para usar su canal
de 1 millón de suscriptores como un arma juzgadora de aquellos que están gordos
(siempre desde la salud, claro está). Tú, que has hecho vídeos admitiendo que
no eres capaz de dejar el pésimo hábito del tabaco u otros en los que has dicho
haber probado otras drogas peores e incluso haber defendido la legalización de
la marihuana, ¿te hablo yo de lo que es salud? ¿Hace falta recordarte que el
tabaco es uno de los factores de riesgo más importantes para los ataques al
corazón o que la marihuana mata de manera irreversible neuronas (aunque no
parece que te queden ya muchas)?.
Nunca he estado gordo, pero con el tiempo (no siempre he sido así)
he adquirido la capacidad de la empatía con los demás, algo que escasea mucho
en la actualidad. Hoy está permitido tomar el sol sin crema solar alguna para
lucir un precioso moreno (¿alguien dijo cáncer de piel?), beber alcohol todos
los fines de semana como esponjas (¿alguien dijo cirrosis?) o fumar cualquier
cosa, pero, por favor, no seas gordo, no nos hagas esto a los demás que tenemos
que soportar mirarte. ¿Queréis saber cual es la enfermedad del siglo XXI? Yo os
lo diré: la ignorancia, una epidemia que no para de propagarse.