sábado, 19 de agosto de 2017

Renovatio

Desempolvando ciertas cosas en mi cabeza este verano he pensado bastante en este viejo blog, sí, digo viejo porque dentro de dos meses cumplirá 4 años ya. Impresiona y asusta a la vez, porque parece que fue ayer cuando desgarrándome por dentro e incomprendido por un mundo que me resultaba simple, escueto, decidí abrirlo. Para mí ha sido tantas cosas: una vía de escape durante mucho tiempo, un amigo al que contarle mis más íntimos pensamientos, un hombro dónde llorar amargamente pero también un papel en blanco donde hacer las más profundas declaraciones de amor, un puñal que poder clavar a mucha gente sin ninguna piedad y, por último, un rincón donde simplemente un adolescente en plena efervescencia reivindicaba sus ideas.

Aún me acuerdo de cada canción que me inspiró en su momento para escribir cada una de las entradas de este blog y que en estos momentos cuando estoy escribiendo esto repaso con cariño. Cada una, casaba perfectamente con lo que sentía y lo que quería y cómo lo quería decir. Pero todo tiene un final. Este verano me ha servido para darme cuenta de que tenía que cerrar algunas cosas en mi vida que aún estaban abiertas o que ya simplemente han dejado de significar para mí lo que en su día fueron. Una de ellas es este blog, del que quiero despedirme como se merece.

Puede ser para muchas personas una tontería, ya que es solamente una web que no tiene trascendencia alguna en la jungla que compone internet hoy día. Pero para mí ha sido una herramienta que me ayudó a desahogarme cuando creía que nadie me entendía y después un altavoz que usé para que la gente me escuchara pero no me entendiera. Cuando ya no quise ni lectores ni curiosidad por lo que quería transmitir me limité a dejar que el polvo se fuese acumulando, a irme sin decir adiós. Me olvidé de todo esto como si fuese simplemente una amistad de campamento de verano.

El que haya escrito durante mucho tiempo en su vida sabrá lo duro que es leerse a uno mismo pasados los años. Ahora entro aquí y veo algunas cosas que publiqué y pienso: ¡Madre mía, qué vergüenza! ¿En serio dije yo eso? He cambiado mucho, como también lo ha hecho mi vida (y lo seguirá haciendo). Algunas entradas las eliminaría y otras las cambiaría casi por completo, pero como dijo Camilo José Cela sobre su "Pascual Duarte" una vez: "Ahora, con los años, me entraron tentaciones de acicalarlo con mayor esmero y pulcritud pero he preferido dejar las cosas como estaban y no andarle hurgando". No se me dan muy bien las despedidas, pero sí algo mejor los agradecimientos (en lo que concierne a mí y a la literatura) , y en esta entrada me gustaría mencionar a algunas personas (aunque no sea de manera explícita). A mi familia, primero, por hacer de mí la persona con inquietudes que creo que soy; a mis parejas, en concreto a dos de ellas, que me inspiraron durante muchos años en los que fueron mis musas y que me ayudaron a ser mejor en muchísimos aspectos; a mis amigos, pero hay tantos que no voy a hacer ninguna enumeración, casi todos en los que estoy pensando ahora mismo ya no están a mi lado, pero a pesar de todo, yo nunca los olvidaré. Ah, se me olvidaba, también a mis lectores, a esa gente que a lo mejor no tenía mucho o casi nada de contacto conmigo pero me leía fielmente (me consta que existen varias personas así). A todos ellos, gracias, de verdad,  por haber dedicado tiempo a descubrir un poco cómo soy.

Una etapa se cierra en mi vida, y con ella este blog, cambios que por fin van a llegar y que quizá tendrían que haberlo hecho hace algún tiempo, pero más vale tarde que nunca, ¿no? Quizá me abra otra algo más serio y ordenado en el futuro, uno que sea diferente y esté bien organizado pero de momento lo que quiero hacer es tomarme más en serio la literatura. Leer más y, sobre todo, empezar a escribir más. Quiero presentarme a concursos y hacer lo que llevo años aparcando por pereza o falta de convencimiento. No creo que valga demasiado para esto, pero es mi ilusión intentarlo. A todos los que hayan leído esta entrada, por si no nos volvemos a ver: ¡Buenos días, buenas tardes y buenas noches!