viernes, 15 de noviembre de 2013

Querido Schopenhauer:

Lo que me dispongo a contar, es bastante diferente a todo lo que he escrito hasta ahora. Quiero hacer una reflexión filosófica sobre el suicidio, sus tipos, motivos y consecuencias. Pero antes, tengo que dar una visión de lo que para mí significa el suicidio.

El suicidio no es ni más ni menos que usar la libertad que tenemos todos los humanos y llevarla a su máximo exponente. En casi todos los casos, el suicidio es producto de una depresión o tragedia anterior que deja sumido a esa persona en un bucle del que cree que no puede salir, y decide acabar con esa situación terminando con su vida. Pero, ¿hasta qué punto tenemos derecho a quitarnos nuestra vida? ¿Somos libres realmente? Es indudable el hecho de que el humano tiene una desarrollada faceta egoísta, pero la pregunta es si esa excusa nos da potestad para serlo siempre.

Vivimos nuestra vida a nuestra manera, influidos por las personas que nos rodean o por la sociedad, y eso es así. Pero, en mi opinión, no tenemos derecho a suicidarnos porque tenemos personas que nos rodean y que nos quieren (en caso de no ser así, también habría motivos para no hacerlo) y esas personas quedarían tremendamente afligidas si nos perdieran. Este el primer punto que quiero destacar: el humano no es dueño ni de su propia vida. No tenemos derecho y no hay ninguna excusa para matarse y dejar un hueco vacío en el círculo de personas que nos rodean, simplemente por el hecho de pertenecer a ese círculo debemos respertarlo. Dada la descripción del suicidio, voy a proceder con los tres tipos que, a mi parecer, existen:

  • Suicidio por causas externas: Este es, probablemente, el más abundante. Suele deberse a una mala situación económica, la pérdida de un ser querido muy próximo, un sentimiento de soledad o depresión muy grande... La persona que lo realiza se ve en la imposibilidad de continuar viviendo porque cree que aquello que ha perdido o ha dejado de tener (suele ser por la ausencia de algo) era imprescindible para su existencia. A todas estas personas yo les diría algo duro, pero cierto: aunque nadie lo crea, podemos vivir solos en el mundo, lo que pasa es que no queremos. No tengo nada más que decir, no soy psicólogo.

  • Suicido por causas internas: Este es causado por una repulsión hacia la misma persona. Ya puede ser por causas físicas o por causas psicológicas. En cualquiera de ambos casos está muy relacionado con la situación anterior. Como ya he dicho, no me voy a parar en explicar este caso.

  • Suicidio por causas filosóficas: Puede sonar macabro, raro e incluso cómico pero yo mantengo este tipo de suicidio como el único que está justificado y demostrado. Una persona que practique la filosofía y que se haya planteado que hay después de la vida, tiene el permiso de descubrirlo. Si tu ansia por saber más y conocer todo lo que se puede abarcar es insaciable, podrás acabar con tu vida solo por el simple hecho de conocer si hay algo detrás de ella. Pero claro, para que esto fuese posible esta persona tendría que vivir en un estado de soledad y aislamiento (sin familia, amigos...) para no caer en el egoísmo de dejar vacío el hueco que ocupa en el círculo de otras personas. Si nos adentramos en estos temas, surgiría la pregunta: ¿Tendría sentido acabar con nuestra vida para intentar conocer que hay después arriesgándonos a dejar de existir y por tanto dejar de conocer todo lo que ya sabíamos? Esta es una pregunta extraña, pero no tan difícil de entender. Lo malo es que solo las personas con el coraje y la sensatez suficiente para, no solo suicidarse, sino también vivir aislados del mundo para concentrarse en entender la realidad en su totalidad, son capaces de plantearse esta situación.

Y ahora es cuando explico la razón del título de la entrada. Querido Schopenhauer: ¿No tuviste las agallas suficientes para hacerlo? Era más fácil quejarse, ¿no? Que saque cada uno sus propias conclusiones.





















lunes, 21 de octubre de 2013

Días de verdad

Otro día más. Como cada mañana, de manera periódica me dispongo a sentarme en esa gran avenida llena de banderas. Durante media hora, abro un libro y me dispongo a leer en mi solitario y ya habitual banco, mientras la gente pasa y se pregunta el por qué de mi soledad. Lo que pasa es que ellos solo ven mi soledad física, no se paran a preguntarse si hay algo más profundo que eso.

He tenido la puntería de no fijarme siquiera en la bandera que todos los días ondea al viento sobre mi cabeza, escoltando mi sombrío carácter con su imponente penumbra. El libro es sólo una excusa para evadirme en mis pensamientos. No es que no me guste la lectura, al contrario, me parece algo enriquecedor e interesante, pero a veces, los pensamientos vencen a las acciones y no podemos reprimir nadar en nuestras más profundas divagaciones. 

Voy pasando las páginas de mi libro, leyendo, pero sin retener ni una sola palabra en mi cabeza. Las hojas de otoño bailan con los silbidos del viento, jugando a hacerse las muertas. Me siento solo, pero como diría un inglés: "I have to deal with it". Estudiar para aprender a trabajar para después poder retirarte y quejarte de todo lo que has trabajado. Todo parece monótono, mundano y ridículamente cotidiano, sin ningún fondo. No hay luz. 

Pero cuando todo parece perdido, me doy cuenta de que nunca he apostado. Una luz se abalanza sobre mi nuca, es la bandera, ya no hay viento. Una hoja seca se contonea con la brisa otoñal para acabar aterrizando sobre la hoja que estoy leyendo. Cierro el libro. Entonces advierto que estoy siendo un egoísta, todo tiene una razón de ser, y yo soy tú lo mismo que nosotros somos octubre. Miro arriba cegado por el Sol, quiero volver a ese estado de dulce confusión una vez más.

Me levanto, esta media hora me ha servido para alimentar mi necesitada mente. Empiezo a bailar sin una manera fija entre las farolas. Juego a huir del Sol, pero sé que no puedo, en el fondo tampoco quiero. Camino otra vez a hacia la triste puerta, pero sonrío cabizbajo con una mueca burlona mientras pienso: "Estos son los días de mi vida, estos son los días de verdad."